domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Quién eres?

Jugueteaba triste con un vaso de cristal totalmente transparente donde reposaban dos hielos que habían servido para refrescar la bebida que no hacía ni un cuarto de hora que había pasado por mi garganta. Me sentía tan solo a pesar de estar acompañado que nada a mi alrededor tenía sentido. Fuera del bar donde estaba había comenzado a llover aunque a decir verdad, en mi interior llovía con más fuerza que nunca y esto se traducía en un triste lamento acompañado con lágrimas que jamás salieron por mis ojos pero que de una forma u otra si llegaron a mi corazón quien mascaba a cada latido ese frío sentimiento de amargura que me embargaba al completo y que en aquel solitario instante corría por mi sangre y era llevado a todo mi ser que se esforzaba por mantenerse en pie a medida que el dolor me colmaba. Pero a pesar de sentirme lleno de amargura, soledad y dolor, comprendí que en ese instante estaba tan vacío como mi vaso. Pero fue gracias a esa breve, pero a la vez eterna reflexión la que me hizo levantarme y salir corriendo del bar en el que reposaba sin que nadie se percatara de mi presencia ni de mi rápida salida. Parecía una agónica exhalación que busca de cualquier modo, aferrarse a la vida pero que de una forma u otra sabe que va a morir... Pero aún así se resiste y ese es el secreto de la victoria, pues al fin y al cabo todos aquellos que hicieron hazañas no conocieron jamás el significado de la palabra imposible. Así que yo, como aquella exhalación agónica, me aferré a la vida y corrí como un corcel indomable en una verde pero lluviosa pradera buscando el refugio que mantuviera seca mis crines...

Yo llegaba a mi casa. Había comenzado a llover y quería guarecerme dentro del calor de mi hogar y olvidarlo todo. Mi amargura. Mi soledad. Mi tristeza. Todo. Saqué con parsimonia la lleva que reposaba en el interior de mi bolsillo, y al sacarla, esta relumbro al entrar en contacto con la luz artificial que emanaba una farola cercana. Introduje la llave en el interior de la cerradura de mi casa y cuando fui a abrir la puerta, sentí unos brazos cálidos que me rodeaban la cintura.

Cerré los ojos y bajé la cabeza mientras apartaba mi mano de la llave que se mantuvo firme en el hueco de la cerradura. Palabras brotaron de mi boca como si fuera una sentencia, aunque sólo fue una pregunta pronunciada de forma cortante y fría.

-¿Qué quieres?-pregunté.
-Quiero que me escuches.-Respondió tras de mi una hermosa voz femenina.
-¡Déjame!-grité-Estoy cansado...
-Lo sé... Pero escúchame.
-No puedo... Tengo miedo.
-¿A qué tienes miedo?
-A vivir.

Sentí el leve contacto de unos labios en mi oído derecho, y esa dulce voz continuo su discurso en leves susurros.

-No tengas miedo a vivir...
-¿Por qué?
-Porque la vida es maravillosa.
-Para mi no.
-Pero para mí sí, y te necesito cerca.
-¿Por qué?
-Porque no quiero seguir si no estás... No puedo seguir si te vas. ¿Entiendes?
-¿Qué debo hacer?
-Lucha por tus sueños.
-Son inalcanzables... Tan imposibles.
-No hay nada imposible.

En ese momento, sentí como unos labios se posaban sobre los míos y me colmaban de calidez extrema mientras mis ojos siguieron cerrados. Había sentido de nuevo el amor en aquel fugaz pero irresistible beso y de nuevo estaba colmado de esperanza y vida.

Abrí los ojos para ver quién me había besado, pero no había nadie tras de mí, nada había, no obstante, también había dejado de llover y miré al cielo.

Agarré la llave de nuevo para hacerla girar y entrar en mi casa, pero una duda hinundó mi mente, y a pesar de que creía que nadie me respondería, me atreví a susurrar una última pregunta.

-¿Quién eres?

El viento acarició mi cara y le regaló a mi rostro la relajante sensación de la brisa nocturna, y mientras abría la puerta de mi casa, el viento me trajo una respuesta que caló en mi corazón y dejé de setirme solo.

-Yo soy tu alma.-Dijo el viento.
-Yo soy tu alma.-Dijo mi corazón...

Inspirada en la canción de Abram y Rosario Ortega Mi última carta. Abajo el link del video.

http://www.youtube.com/watch?v=yzSiSJvNU7w

1 comentario:

  1. Te prometi que de hoy no pasaria ¿recuerdas?.
    Pues aquí estoy, comentandote para que sepas que lo he leido y solo puedo decir una palabra INCREIBLE :) tienes razón esta llena de figuras y ya que se me olvido decirtelo ayer en Lengua lei el poema La canción del pirata... terminaras teniendo razón y me apasionare a la poesia. No es tan difícil teniendo a un profesor y un amigo a quien les apasiona.

    Un beso, Beticón ^^

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